lunes, 16 de junio de 2014

SEÑOR EDITOR ¿ ME PUEDE MANDAR EL DICCIONARIO?

Hola de nuevo: Hoy no me quiero extender mucho en este artículo, ni quiero exponer mi idea ofendiendo a nadie, aunque concibo que es posible que así sea.
Desde hace bastantes años una de mis pasiones ha sido la lectura de todo tipo, aunque no me asusta afirmar que el género policíaco es el que más me atrae.
Después de leer varias decenas de libros he descubierto una cosa que me llama profundamente la atención. Ciertos libros deberían de ir acompañados por el diccionario. Me explico: algunos escritores, o quizá sus correctores han incluido palabras que no creo que muchos de los mortales conozcan sin ojear un instante la mencionada ayuda. Yo lo he practicado más de una vez; un buen sillón, un buen libro y un magnifico  “catalogo de palabras” de la Real Academia de la Lengua. Es cierto, o por lo menos así lo veo yo, que el saber no ocupa lugar, aunque  pienso que  detener la lectura de  un buen libro para buscar una o varias palabras nos separa de la historia que tan interesante nos parece.
Las editoriales, junto con los escritores, buscan incansablemente conseguir cientos, miles, millones de lectores para sus libros. Si este dato es correcto ¿por qué a veces se empeñan en lecturas preparadas para eruditos literarios y no para el lector normal?
La palabra escrita ha sido uno de los mayores avances de la humanidad, de eso no debe de haber género de duda, Un texto bien calibrado y estructurado no tiene porque ser una odisea para quien lo lea, y a veces ciertos pasajes parecen más jeroglíficos que otra cosa.
Uno de los significados de la palabra JEROGLÍFICO dice así: “Cosa, especialmente signo o texto, difícil de entender o interpretar”.  
Voy a poner un ejemplo un poco rebuscado:
CUANDO SATAN OCIA DEFENESTRA DIPTEROS CON SU APENDICE SACRO COXIGEA. ¿Alguien ha entendido algo? Seguro que muchos no, pero si cambiamos el texto por: CUANDO EL DIABLO NO TIENE NADA QUE HACER MATA MOSCAS CON EL RABO.
Supongo que ahora todo el mundo lo ha entendido. Este ejemplo ha sido algo exagerado, pero en algunos contenidos ciertas palabras e incluso frases suenan a chino igual que el primer enunciado al que me he referido.
Si mi modesta opinión cuenta diría que un ensayo, una novela, una poesía, etc no tiene porque ser buena por buscar palabras rocambolescas sino por la armonía y la captación del propio texto.
Yo no soy nadie en el mundo literario, pero aparte de escribir también me encanta leer y pido, a quien lo quiera escuchar, que los libros sean amenos y que  nada del mundo nos aparte de su lectura.
Lo siento, al final me he extendido, debo de ser un coñazo (persona o cosa latosa, insoportable).