miércoles, 11 de junio de 2014

EL PEOR CRÍTICO PARA TU OBRA ERES TÚ MISMO
Hace algunos meses encontré en las redes sociales a una persona con los mismos anhelos y esperanzas que yo. Después de charlar varias noches con él, un día recibí en mi correo parte de la obra que estaba escribiendo, alrededor de 50 páginas. Al día siguiente y sin más dilación me puse a leer renglón tras renglón. Simplemente me encantó y al volver a charlar con él le di mi opinión, con honestidad y realismo. Le note reacio a recibir halagos, casi me atrevería a decir que se puso en guardia. Al principio no entendí su postura pero después de volver a chatear más de una hora me di cuenta de  su problema, un miedo atroz a recibir críticas que le hacía desconfiar en demasía de los cariños. Solo conmigo se había atrevido a dar a conocer parte de su obra y aunque matice que mi opinión, sobre su trabajo, era muy aceptable, simplemente me llamo hipócrita y hasta hoy no he recibido noticias suyas. En este episodio he pensado hasta la saciedad e incluso he leído varias veces la conversación que mantuve y no he encontrado que frase dije o hice para ofenderle.
Todo esto me hecho pensar y por eso he colocado este título. Creo que ese señor, que por supuesto me merece todos los respetos, tenía un miedo atroz a recibir críticas a su trabajo aunque quizá la peor crítica la recibía de él mismo.
Si mi modesta opinión importa, creo que el escritor y el lector deben de ir de la mano. Como dijo Voltaire “La escritura es la pintura de la voz”; ó Camilo José Cela “La más noble función de un escritor es dar testimonio, como acta notarial y como fiel cronista del tiempo que le ha tocado vivir”. Entonces ¿por qué ocultar al mundo tus creaciones? Si uno cree en lo que hace no se debe de  tener miedo  a la crítica. Si esta llega de forma constructiva será mucho mejor, nos dará un toque de atención y podremos poner más énfasis en nuestros escritos.
En nuestro mundo, me refiero al interior, a veces aparece nuestro yo más cruel. Nos atenaza de tal forma que no recibimos nada más que indecisión y desconfianza a lo que hacemos. Yo he luchado muchas veces con esa fiera y le he plantado cara. Es una lucha sin cuartel, pero merece la pena combatir con el peor censor de nuestros actos, nosotros mismos.
DONDE QUIERA QUE TE ENCUENTRES AMIGO LUCHA CONTRA TUS MIEDOS, TU OBRA MERECE LA PENA SER LEIDA POR LA HUMANIDAD.